enero 16, 2011

Por que un día William Shakespeare dijo:


Brilla el sol desde el cielo, brilla pero calienta, 
y mira donde estoy, entre aquel sol y tú: 
El calor que recibo del sol poco me daña; 
la llama de tus ojos es la que a mí me abrasa 
y si inmortal no fuera, aquí me moriría, 
entre el sol celestial y este sol terrenal. 


¿Insensible, eres roca, duro como el acero? 
O más que roca o piedra que la lluvia ablanda: 
¿De mujer eres hijo, y no puedes sentir 
que es amar y el tormento del deseo de amor? 
Si tu madre tuviera espíritu tan duro, 
no hubiera conocido la maternal ternura.


¿Quién soy para que tú me desprecies así, 
o que gran amenaza se esconde tras mi ruego? 
¿Qué mal haré si pongo un beso en vuestros labios? 
Hermoso, habla primores, o ten la lengua muda: 
Dame tan sólo un beso, que yo devolveré 
con otro más intenso, y si quieres dos más.

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