agosto 04, 2010

Y vuelves a mí en cada parapadeo.


Sentada en aquel banco de ese parque abandonado, en el que mas de una persona ha estado llorando y suplicando que desaparecieran esos recuerdos que querian olvidar.
Ahí fui -me lo recomendaron-, me senté, lloré, te recordé y ¡DIOS! no puedo sacarte de mi mente. Estás en cada rincón de ella ¿Cómo lo has hecho? -me pregunto-
Unas pocas conversaciones, unas cuantas miradas y sonrisas, un sólo beso, un regalo...
Y ahora te has vuelto el dueño absoluto de mi ser.
Sin casi conocernos, con secretos entre nosotros, cosas que sólo sabes tú de mí y cosas que sólo -me dijiste- sé de tí.
Sigo sentada en este banco intentando olvidar, pero vuelven..intento distraerme con otras cosas pero no sirven de nada, todas me recuerdan a tí.
Es inútil tratar de evitarlo, es estúpido seguir diciendo "lo he olvidado" sabiendo que no es así.
Nosé que más hacer para borrarte, nosé que más hacer para que te des cuenta de lo que significas para mí.
Sin casi saber nada el uno del otro y ahora lo sé todo de tí y tú sobre mí.
Dame una, sólo una, razón para que nada de eso sea lo que necesito para que puedo hacerlo y te prometo -te juro- que lo olvidaré -te olvidaré-.
Mientras tanto seguiré yendo a aquel banco de ese parque abandonado.

2 comentarios:

  1. ¡Guau, bonito texto!
    Vi tu blog en un evento de tuent, te sigo:)
    ¡Un besazo!

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  2. Adoro el texto, la verdad es que me siento bastante identificada, por desgracia. Aunque ya hace un año de eso, y ya le olvidé.
    Me encanta el blog, te sigo!

    Un beso enorme.

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